Madres aguantando desmadres

Llega el día en que, por amor a tus hijxs, te conviertes en un monje zen sin siquiera haberlo imaginado.

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Los días pasan volando, no alcanzan las horas. Sin embargo, en el momento en que nos juntamos un grupo de madres en la puerta del cole, se para el tiempo, pero los latidos se aceleran, las conversaciones incómodas se apoderan de nuestras vidas y comienza la carrera de "quién cría mejor a sus hijxs". Es aquí cuando comienza el pánico escénico, y lo describo así porque es una sensación parecida a la que tengo antes de salir al escenario.


A ver… soy una persona bastante sociable (bueno, depende con quién quizás no tanto). Me gusta ser amable con la familia de lxs compañerxs de mis tres hijas, sobre todo de lxs que son más afines a ellas.


Pues la cosa va así: te acercas (o se te acercan), nos saludamos atentamente, sale alguna que otra conversación y, de a poco, va surgiendo algo de confianza como para contar algunos detalles de nuestras vidas. Todo esto se sobrelleva bastante bien si nadie se extralimita en sus comentarios, incluso han nacido bellas amistades en esos maternoencuentros, pero… siempre aparece esa madre (o ese padre) que no solo da una simple opinión, sino que elabora tremendos juicios morales.


Pues ¡felicítate! te has convertido en Buda y no te habías enterado.


Pero ¿cuánto tiempo dura este estado de elevación del ser, en el que te aguantas las ganas de mandar a ¡🤬!… dar un paseo a esx desubicadx que te está diciendo con todas las indirectas posibles, que eres una mala madre? A mí me dura hasta el preciado momento en que puedo escribir en mi blog catártico.


Resulta que para algunxs, aparentemente, soy una de esas madres "prohibidas" por dejar que mis hijas jueguen con tablets y bailen viendo videos de Tik Tok y YouTube.

Mmmm… yo no soy quién para juzgar a nadie (y viceversa), cada unx que haga lo que le parezca mejor, pero disculpen si considero absolutamente patético que una niña o niño le diga a mis hijas: "es que mi madre me ha dicho que a ti te hace mal Tik Tok y la tablet y bla... bla... bla…".

Obviamente, lo penoso no es lo que dicen lxs niñxs, sino que sus madres y/o padres deban criticar frente a ellxs a quienes pensamos diferente, para justificar su grandiosa educación.


Reflexionemos un momento; si yo no coincido con algo que le permiten hacer a un amigo o amiga de mis hijas, les explico a ellas que cada familia es diferente y ya está. No voy a decirles: "es que Fulanita está fatal, ya debería dormir sola en su cama con diez años que tiene" o "es que Menganito es un maleducado, está todo el día diciendo palabrotas y le tienes que decir que es un boca sucia". ¡¡¡NO!!! Eso convertiría a mis hijas en unas criticonas engreídas, que se creerían con derecho a decir a todo el mundo lo primero que les venga a la cabeza. Pues no, me interesa que aprendan valores humanos y que, si deben intervenir o decir que algo no está bien, sea porque algunx está haciendo daño a otrx.


¿Por qué no dejamos de preocuparnos por juzgar y criticar a lxs demás? Sobre todo, no les enseñemos esas bajezas a nuestrxs hijxs.

Todxs hacemos lo mejor que podemos, a veces sale bien y otras sale mal. Dejemos de perjudicarnos entre nosotrxs mismxs, que para eso ya está el maldito virus y lxs políticxs que nos revientan, quiero decir, que nos gobiernan.



¡Salut! y vivamos como queramos. Eso sí, sin dañar a nadie.