Barbaridades: A veces tengo miedo... y qué?!

March 29, 2017

Fluir, soltar, atreverse, salir de la zona de confort...  todas propuestas con un tono muy positivo que nos invitan a realizar un cambio radical en nuestra vida. Pero yo me pregunto... ¿no será mucho?

 

Todos los caminos conducen a Roma, es decir, siempre termino hablando de nuestras exigencias y bla... bla... bla..., pero es que, aunque suene básico, creo que nos pasamos la vida enredados en estos temas, buscando ese "no se qué" que nos llene de felicidad, y quizás... no necesitemos tanto.

 

El mensaje de estas fórmulas, por llamarlas de alguna manera, es muy tentador, nos brindan herramientas para lograr todo lo que deseamos, incluso ayudan realmente a que nos planteemos un cambio de rumbo en determinado momento, pero... (siempre se me aparece ese bendito "pero") en ocasiones ataca brutalmente a nuestra autoestima, porque mientras creemos que la estamos fortaleciendo con tanta evolución espiritual y emocional, nos sentimos los más fracasados del mundo cuando no podemos mantener semejante postura de superación personal, no mucho más que un par de meses.

 

Cuando vemos que aquellos objetivos que nos propusimos conseguir, siguen estando lejos de nuestro alcance a pesar de los nuevos conocimientos, se nos convierte en un eco tremendamente molesto, esa conocida frase que se escucha y se lee constantemente, "si no estás bien es porque no querés", y es precisamente acá en donde yo hago un Stop.

 

Es cierto que la voluntad es fundamental para avanzar, para cambiar, para llegar a la meta que nos propongamos, pero a veces no es suficiente "querer", hay muchos factores que nos afectan, y algunos son imperceptibles para nuestra mente consciente. Y entonces... ¿qué nos pasa? pasamos del cielo al infierno con nuestro estado anímico, y la falta de confianza sigue siendo la única constante de cada día. Los verdaderos cambios necesitan un trabajo más profundo.

 

En mis poquitos años de vida (jejeje... poquitos), me interesé muchísimo por todo lo referido al ser y lo que esa pequeñísima palabra lleva consigo. Leí desde Sócrates, Platón, Marco Aurelio, Descartes, LaoTse, Freud, Jung, Lacan, Piaget, la teoría de Gestalt, etc, etc..., hasta Osho, Chopra, Antony De Melo, Conny Méndez, Luise Hay, Dan Millman, etc, etc... 

Practico de vez en cuando meditación, visité templos budistas, incluso en una época me relacioné con los Hare Krishna, practiqué Yoga (Ashtanga y Hatha), y tuve muuuuuchas experiencias más, pero siempre hubo una luz de alerta que me hacía mantener cierta objetividad, realmente no sé bien por qué, pero es algo que agradezco, porque he visto fanatizarse a mucha gente cercana y puedo asegurar que no hay nada beneficioso en ello.  

 

En fin, lo que quiero compartir esta vez, es la humilde idea de que cuanto más investigo, más me convenzo de que no necesitamos tanto, y que quizás, lo que nos cuesta aceptar en la era del "ser especial", del destacar, superarse y no sufrir, es que somos maravillosamente simples. 

También me gustaría aclarar que, en mi opinión, no están en la misma línea los grandes investigadores de la historia, que los éxitos de venta de autoayuda, ni por cerca, pero bueno, tampoco puedo negar que de esto último aprendí algo también, por ejemplo, a darme el empujoncito necesario para activar, pero sobre todo a decir "hasta acá llego".

 

Me gusta pensar que ese "no se qué" tan anhelado, tiene más que ver con la naturaleza, que así como el clima nos ofrece días de sol, de lluvia y nublados, nosotros atesoramos momentos de fuerza y felicidad, pero también de debilidad y tristeza. Al igual que muchos, intento explotar mi capacidad de progresar, de poder ver claramente mi accionar dañino para transformarlo en provechoso, pero no estoy de acuerdo con idealizar la meta. Sufrir está en nuestra esencia, lo malo es que se convierta en un hábito, pero también lo es pretender la perfección y la satisfacción eterna, por el simple hecho de que son inalcanzables, mejor dicho, inexistentes. ¿Quién soy yo para confirmar algo así? nadie... es una simple teoría formulada por mi simpleza.

 

Soltar... es necesario en muchas ocasiones, pero sostener y cuidar los lazos con los seres queridos también lo es. 

Fluir... nos permite relajarnos y dejar que las cosas pasen sin más, pero también necesitamos poner empeño cuando alguno de nuestros objetivos lo requiere.

Atreverse... a veces es un gran desafío, hay que olvidarse de los miedos e ir a por todo, siempre que eso no signifique despersonalizarse y exigirse perjudicialmente.

Salir de la zona de confort... nos invita a romper con límites que nosotros mismos nos ponemos, pero cuidado, no sea que te alejes de una zona en la que realmente quieres estar, aunque no sea tan trascendental como las que nos hacen desear a cada momento.

 

Quizás sencillamente se trate de darnos cuenta, dentro de lo posible, de cuándo movernos y cuándo permanecer, ya sea que se trate de un lugar, un estado anímico, una relación, o lo que sea. Quizás es tan simple como que existen el negro, el blanco y también el gris...

Pero eso sí, también existe el rojo!!! y sólo las mujeres sabemos la gigantezca transformación "mensual" que ese color nos representa.

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